La firma Moschino nacía a comienzos de la década de los ochenta con la intención, según Franco Moschino, diseñador y creador de la firma, de crear “trajes económicos, útiles y prácticos. Con ese aire de desenfado e ironía que tanto necesitamos todos”. No parece un mal punto de partida -un tanto ingenuo, quizás-, incluso tal vez suene más necesario que nunca en los tiempos que corren. La ropa de Moschino es excesiva, extravagante, gráfica, icónica y divertida, muy divertida.